Ciudadanos desconocen origen de recursos de sus familiares.

Indiscutiblemente el concepto de finanzas personales es de gran relevancia en la vida de las personas. Generalmente, las recomendaciones se centran en fomentar una cultura del ahorro, austeridad en los gastos, bajos niveles de endeudamiento, entre otros. Sin embargo, en un mundo como el que vivimos, en el cual todos los días se ven ejemplos de corrupción, falta de valores y una sociedad que muchas veces es cómplice de una cultura en el cual obtener dinero de cualquier forma es la costumbre y patrón de comportamiento de muchos; se hace necesario ampliar las dimensiones y el impacto de las finanzas personales.

Una de esas dimensiones se refiere a considerar las Finanzas Personales como un antídoto ante la corrupción. Como es de conocimiento de todos, la corrupción es una de los grandes flagelos del mundo. Todos los días aparecen casos de corrupción más graves que los anteriormente conocidos. Cada vez su impacto negativo se esparce con mayor fuerza en la sociedad e involucra un gran número de actores. La ola de corrupción en el mundo sigue creciendo.

El punto de partida de la corrupción es en gran medida la falta de valores o que los ciudadanos de un país tengan valores erróneos. Muchos ciudadanos desde muy temprana edad desconocen la realidad financiera de su núcleo familiar o peor aún no la aceptan; anteponiendo sus deseos y ambiciones, y viviendo en un mundo irreal en el cual se obtienen bienes y dinero a través de cualquier medio. En ese sentido, las finanzas personales juegan un papel fundamental no sólo a través de herramientas que apoyen el entendimiento del manejo del dinero y del patrimonio familiar, sino también mostrando que a través del esfuerzo individual, basado en ahorro, austeridad y generación de ingreso que provenga de trabajo honesto; se puede lograr avanzar en la vida y lograr las metas propuestas. Las finanzas personales pueden mostrar un camino o patrón de comportamiento para las nuevas generaciones. Un camino que contemple el ahorro, en no gastar más de lo que se tiene, en austeridad y principalmente en contribuir a la sociedad con lo poco o mucho que se tenga.

De esos esfuerzos individuales se fundamentará la prosperidad colectiva. Y por eso se debería contemplar otra dimensión de las finanzas personales, en términos de dinamizador de prosperidad colectiva. El desarrollo económico de un país, no se mide únicamente en términos del PIB; todo crecimiento debe tener un impacto positivo y directo en el núcleo familiar. Todos los seres humanos necesitamos satisfacer las necesidades de salud, alimentación, educación, etc. En ese sentido las finanzas personales son una base fundamental, primero para generar conciencia ciudadana de la importancia del manejo adecuado de los recursos, contemplando escenarios de austeridad.

Segundo, las finanzas personales pueden llevar a construir bases sólidas de crecimiento y prosperidad individual. La suma de ellas se puede convertir al final en un camino para lograr la prosperidad colectiva, que tanta falta le hace a nuestra sociedad.